domingo, 6 de septiembre de 2015

Gracias tambor querido.


Lloro de amor cuando te escucho, tambor.
No tengo mas opción que entregarme al movimiento,
cada pie golpeando fuerte el suelo, las rodillas que flamean, los brazos como alas, como mantas abrazando el pulso.
Los hombros flojos, la frente alta recibiendo tu bendición.
Se ventila la mente, se orea el alma, se exorcizan las toxinas, 
se cae la repisa del cuerpo social y aparece desde el vientre, el otro, el animal.
Lloro de amor cuando te escucho, tambor.
Abrazo tu historia mirando la cuerda, los talones pesados, los tobillos hinchados de tus hombres,
La gracia y la ligereza de tus mujeres al dejarse bailar.
Tu condimento clasista, protestante. Porque sos hijo de negros explotados que descargaron la injusticia y el desarraigo sobre tu parche y se hizo el arte.
¡Candombe querido, que orgullo haber nacido cerca tuyo! 
No encuentro mejor trance que el que me dan tus repiques,
me transpira el alma, me estalla el corazón, 
mis piernas se entierran hasta el centro de la tierra
y cuando das el cierre, en el ultimo pulso, 
ya estoy mas cerca del sol, ya soy parte del todo.
Gracias tambor querido.

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